Ignominia: Caso número 1

En una bolsa de basura negra en el medio de una calle poco transitada, así lo dejé, echado a la suerte de algún curioso que se encuentre con sus grotescas partes separadas, o de alguien que, por diversión o descuido, lo pase por arriba con el auto a una velocidad considerable. De la misma forma que dejó a mis gatos, lo que no se dio cuenta que el sinvida era él, porque la vida nos las dan las personas que nos rodean, y a él solo lo rodean las moscas.

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