Torbellino Ilusionario

Vivimos en una marea de información, avasallados de datos que no comprendemos y nos sometemos, capaz involuntariamente, al fluido corrosivo de la sociedad.

Actuamos a veces tan superficialmente, como si viviéramos en una ilusión, una realidad no nuestra. Pero la verdad es otra, no es una ilusión por más que a veces nos gustaría que lo fuera y nuestra realidad es una consecuencia directa de nuestro accionar. Es tu vida y solo tuya.

Este colectivo que muchos abordamos, tiene un problema tan pero tan grande. Es tan grande que preferimos ocultarlo, y para eso somos especialistas. El problema es que, ¡no conocemos al chofer! No tenemos ni las más mínima idea de quién es. Tratar de identificarlo sería una muy ardua tarea y una pérdida de tiempo.

No sé vos, pero yo prefiero bajarme del colectivo si no sé quién es el chofer ni a dónde se dirige. Si no hay otro medio de transporte, caminá. Si, caminar implica mucho esfuerzo, caminando voy a llegar más lento a mi destino. Pero yo creo que en el caminar está la vida, el viaje es más importante que el destino, aprender a valorar esos momentos lentos porque la vía rápida por más tentadora que sea, siempre es la más dañina y nos carcome por dentro.

Los invito a tomar conciencia de sus actos, si todavía tenemos algo que de seguro es nuestro, es la capacidad de razonamiento.

Esta en nuestra naturaleza perdida, nuestra esencia.

Seamos dueños de nuestros propios pensamientos y tratemos que estos se reflejen en nuestros actos.

La llave para poder bajarse del colectivo y escaparse del torbellino ilusionario está dentro de uno, es cuestión de encontrarla y animarnos a usarla.